“Las recesiones son geniales porque permiten liberar a las mejores personas”
Aaron Patzer
Ya lo sabíamos pero lo pudimos comprobar en Expo E-commerce. Hoy todo el mundo habla de las empresas Start-Up porque están en el punto de mira de todos los francotiradores procedentes de la vieja economía y por ello vamos a definir con claridad qué es realmente una Start-Up y qué diablos necesita.
Aunque el denominador común de todas las Start-Up es trabajar en el marco de internet, en las entrañas más profundas de la concepción Start-Up se ven todas ellas como expediciones lanzadas hacia tierras desconocidas donde cada una avanza con su innovación; que puede ser un prouducto o una manera de vender; para implantarse sobre nuevos mercados. Por ello el reto de los promotores Start-Up no consisten en ser los mayores, puesto no tienen competidores implantados, mas bien consiste en llegar los primeros para poner su bandera sobre el mercado conquistado y aprovechar la fortaleza y el prestigio que da ser la marca pionera. En definitiva crear una Start-Up consiste en apostar sobre el valor de una innovación y sobre su recepción en un mercado potencial intentando dar un golpe de fuerza en lugar de construirse lentamente según vayan progresando las interacciones del mercado.
Esta carrera de fondo no se compite en una paradisíaca ruta hacia El Dorado. Los obstáculos que se encuentra una Start-Up vienen definidos por la nostálgica soledad en la que viven. El principal riesgo que corren estos modelos de negocio es intentar asentarse en un mercado que no saben si existen. Son empresas cuyos cimientos se construyen en arenas movedizas ya que no pueden garantizar que la innovación que proponen pueda obtener un comprador. Además las tentativas para señalar el camino son escasas; los estudios de mercado son utopía para radiografíar un mercado desconocido. La única herramienta eficaz es elaborar un business plan sobre un modelo económico de efectos retardados. Así muchos business plan proyectan una gran pérdida de dinero a largo plazo hasta que la Start-Up comienze a ser verdaderamente rentable.
Para entender como estas expediciones con un riesgo tan asumido se hacen realidad es gracias a los actores inversionistas, clasificados en dos tipos; business angels o grupos de inversión de empresas privadas. Que apuestan en las Start-Up gracias a su conocimiento y fe en el desarrollo de la nueva economía y su voluntad de ganar dinero muy rápidamente de la siguiente forma, compran parte del capital de la Start-Up dejando la otra parte a sus promotores para venderla diez veces más cara a otro empresario o en bolsa dos o tres años después. La realización de la inversión solo va vinculada al olfato y talento de éste, todo lo demás son palabras cayendo por el precipicio.
